Las empresas comerciales deben ser competitivas para sobrevivir. Un buen nivel de competitividad significa crecimiento y rentabilidad, lo que no sólo es bueno para los propietarios de tiendas, sino también para los consumidores en términos de calidad y continuidad del servicio.


     Muchas contribuciones al debate del Libro verde destacaron la importancia de la cooperación entre PYME comerciales, que no podrán llegar a ser competitivas, o seguir siéndolo, si no unifican por lo menos algunas de sus funciones.


     La tienda del pueblo es el sitio donde alguien que vive en el campo puede comprar casi todo lo que necesita; además, es un centro de vida social, contactos, tertulias, intercambio de noticias y de información. Se ha dicho que un pueblo sin tienda es un pueblo sin corazón.


     Desde el punto de vista de los consumidores, las desventajas de las empresas de las zonas desfavorecidas (poco surtido de productos, precios altos) se compensan por su cercanía a donde viven. Sus métodos de gestión y la falta de instalaciones y de equipo adecuados limitan a menudo su rentabilidad.

     Sin embargo, las tiendas locales desempeñan una función importante en el abastecimiento de la población: aumentan la calidad de vida de la zona, ofrecen un centro de contactos sociales que arraiga a la población más firmemente en el área y proporcionan una base para el desarrollo de otras actividades de diversificación.


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